El empobrecimiento de la salud y la arquitectura

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El ser humano empezó a modificar su entorno para mantener sus necesidades cubiertas, especialmente  la necesidad de cuidar de su cuerpo físico para asegurar su supervivencia. La otra función primigenia de la arquitectura fue modificar la percepción del espacio y del mundo. Siempre me he preguntado hasta qué punto la arquitectura actual sigue apoyando o no las necesidades humanas y qué percepción del mundo nos ofrece. Y en todo caso, qué queremos escoger que nos ofrezca la arquitectura…

Recientemente he seguido dos formaciones en biohabitabilidad, salud y armonía del hábitat. Con este artículo quiero compartir la nueva visión que he adquirido sobre cómo la arquitectura impacta sobre el ser humano y en una serie de artículos posteriores iré extrayendo distintos bloques de conocimiento y de criterios que pueden integrarse en la práctica arquitectónica para favorecer la salud de las personas.

Biohabitabilidad es el término que se usa para hacer referencia al conjunto de parámetros que dependen del hábitat y su construcción que generan un entorno favorable para la biología humana, el bienestar y la salud.

evolucion arquitecturas

En primer lugar quiero dar una breve definición sobre lo que entiendo por salud. Para mí salud no es solo un estado de no-enfermedad sino que es un estado de bienestar corporal y mental, en el que tanto el cuerpo como la mente realizan sus funciones correctamente y pueden acceder a su capacidad innata de sanarse y defenderse por sí mismos de influencias externas, para propiciar estados de felicidad.

Para mí este estado de salud puede verse desequilibrado por factores internos  y externos. Los factores internos pueden ser psicológicos como emociones o pensamientos, o bien físicos como la degeneración natural de algún órgano. Los factores externos causantes de disminuir un estado de salud son las toxinas y los virus que interaccionan con nuestras células y las debilitan, destruyen o alteran. Solo éstos son los verdaderos causantes, pero vivimos en ambientes tan cargados de tóxicos que solemos tener niveles altos de toxemia en nuestro cuerpo para los que nuestros órganos encargados de limpiarlo están saturados y no funcionan correctamente. En esta situación somos vulnerables a que distintos tipos de condicionantes (externos y también internos –psicológicos) propicien el ataque de tóxicos y virus sobre nuestro organismo y dificulten a nuestro sistema inmunológico de defenderse; llevando a la aparición de síntomas y enfermedades.

Es decir, que el frío, los campos electromagnéticos, la radiación del sol, el humo, las alteraciones del campo magnético terrestre, la humedad etc. son condicionantes y no causantes por si mismos de enfermedades.

Entonces, según mi opinión, para mantenernos en salud hay que actuar a cuatro niveles.

Gestión de la toxemia: Por un lado eligiendo conscientemente en nuestro estilo de vida y en nuestros ambientes el grado de exposición a agentes que producen tóxicos (tanto seres vivos parásitos -factores biológicos- como sustancias tóxicas sintéticas -factores químicos-); y por otro lado cuidando y favoreciendo nuestra capacidad de limpiarnos de toxinas orgánicamente. (Haciendo deporte, hidratándonos, no sobrecargando el hígado y riñones, y complementando con otras prácticas que limpian nuestros órganos).

Minimización de los condicionantes (externos): Procurando minimizar también factores que repetidamente se han probado como condicionantes de la desregulación de nuestro organismo. Como decía, la exposición a frío, humedad, y radiaciones tanto de carácter natural como artificial.

Consciencia interna: Poniendo consciencia habitual en nuestro estado corporal, mental y emocional para saber respetarnos y procurarnos fortaleza psicológica. Lo contrario puede convertirse en condicionante de enfermedades.

Mantención del nivel vibratorio: Hay una cuarta vía para mantener nuestro estado de salud, que es ser conscientes de nuestro estado vibratorio y elevarlo a través de prácticas con nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestros alimentos, nuestro entorno…  Sobre cómo hacerlo a través del entorno construido hablaré de ello en futuros artículos acerca de la armonización de espacios y de geometría sagrada.

De estos cuatro niveles que nos mantienen en salud podemos argumentar que la arquitectura tiene un papel importante en los primeros dos. En origen la arquitectura se encargaba principalmente de minimizar condicionantes externos que nos podian influir; ofreciendo un buen confort térmico-climático y situando al hombre en “buenos lugares” teniendo buena cuenta de las radiaciones naturales de la tierra. En el delirio moderno actual hemos además de olvidado estas dos, creado radiaciones artificiales y materiales que emiten tóxicos; lo cual hace que casi cualquier entorno construido hoy sea algo potencialmente negativo para la salud. Cito a L. Sullivan cuando dice que “la arquitectura es una manifestación social”. Es por nuestra estructura social que ha dejado el poder en manos equivocadas que pasa esto. La responsabilidad de lo ocurrido y de cambiarlo no es desde luego del arquitecto, en mi opinión la salud es un tema que debe enfocarse socialmente, y para que ocurran cambios, desde arriba. Como individuos solo podemos tomar consciencia y desde nuestra profesión actuar con una intención de cambio… que despierte otras consciencias.

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