La Proximidad en el Posthumanismo

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Iciar Arboledas para Archiimpact.

Resumen del trabajo final de grado de Iciar Arboledas sobre la noción de proximidad en la era digital y sus implicaciones para la arquitectura.

La revolución de la información modifica como ninguna otra anteriormente el entorno del ser humano y su manera de relacionarse con él y en él. En esta relación de naturaleza híbrida, el mediador tiene un papel principal. El mediador que en un inicio expande los campos de percepción y aumenta las capacidades físicas del ser humano, en la era digital se encarga de la conexión de la dualidad ontológica, digital y analógica al mismo tiempo convirtiéndose en interfaz. La total anexión del interfaz en el cuerpo humano y la disolución de los límites entre la realidad digital y la analógica son las que abren paso a un Entorno Aumentado, donde el entorno natural se enriquece por una infinitud de capas informacionales de naturaleza digital. En una dinámica que tiende a prescindir de las relaciones de contacto entra en crisis el concepto de proximidad. Un concepto necesario a la hora de hablar de la intimidad y del desarrollo de las relaciones personales. La vertiginosa velocidad del entorno telemático se aleja de la naturaleza del ser humano, lenta y fuertemente arraigada en la cultura de contacto. Es interesante analizar el espacio antropizado desde una nueva idea de proximidad, incorporando la interacción virtual ausente de materialidad pero no por ello menos real, dentro de una arquitectura inevitablemente digital y analógica al mismo tiempo.

Si se considera la arquitectura como la disciplina que interviene en el espacio para alterarlo, posibilitar la vida y las relaciones del ser humano. ¿Qué hacer ahora que el tiempo desplaza a un espacio que ha sido expandido y aumentado y nuestras relaciones de proximidad se definen desde otros parámetros que afectan a la domesticidad, la sexualidad y la privacidad entre otros? El concepto Proximidad asociado a la comunicación,  la  interrelación  y  la  reflexión  sobre el otro es la base de la interrelación entre seres sociales.

La proximidad es la cercanía física y también es el espacio compartido durante la interacción con el próximo.
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Las esferas relacionales son efectivas en el tercer entorno mediante Skype, f: Thenextweb.com

Próximo que tiene el mismo origen etimológico que prójimo, es aquel que es semejante, vecino, cercano o con el que se comparte la doxa, la opinión, la idea; es decir, interrelación en situación de igualdad. Sin lenguaje no hay comunicación, sin comunicación no hay interacción. La proximidad requiere un lenguaje que aunque no sea compartido permita entrar en el entorno de la proximidad, el entorno de la comunicación. Entendida la proximidad en este marco, es evidente que el avance tecnológico y de los medios de comunicación tienen un impacto fundamental en lo que percibimos como próximo y en nuestro concepto de proximidad. En consecuencia el espacio relacional se expande como nuestro campo de actuación.

A la hora de definir los espacios relacionales en los que establecemos lazos de proximidad, el tríptico espacio-temporal es una guía fundamental. Este tríptico se asocia a los tres espacios relacionales: natural, artificial y digital; que el filósofo Javier Echeverría enuncia en su libro Los señores del aire; Telépolis y el Tercer entorno (Destino 1999). El primer espacio-tiempo es el anterior a la aparición de la escritura, el que se  encuentra asociado al entorno natural y primigenio. El segundo espacio-tiempo, se asocia al entorno artificial, es la primera respuesta ante la continua confrontación del ser humano con el entorno que se traduce en el desarrollo de la técnica. La construcción y la escritura pertenecen a este segundo tiempo y su entorno artificial. El tercer espcio-tiempo alcanza un nivel de artificialidad muy superior desligándose por completo de su origen natural pero sin separarse del entorno material. Este necesita de una infraestructura material muy desarrollada y es el resultado de la tecno-ciencia.  Fundamentalmente hablamos de la  revolución de la información y el desarrollo de la informática que vienen de la mano de los avances de los medios de comunicación.  La expansión del entorno digital, además de la categoría material, modifica sobre todo la categoría del tiempo, diferenciándose del natural y el artificial. Los medios digitales permiten que los limites de espacio y tiempo no existan en la interacción entre personas, generando espacios relacionales online que permiten acciones e interacciones basadas en el intercambio de bits. Este intercambio  es artificial ante todo, aunque no por ello deja de ser real.

 

El espacio en el que habitamos, en el que nos relacionamos y actuamos no es sólo físico, también es digital.
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Inmigrantes en Yibuti buscando cobertura. Con este gesto se accede al entorno de proximidad, f: worldpressphoto.org

 

El Posthumanista, término acuñado por Peter Sloterdijk –Esferas I. Burbujas. Siruela 2003–. es aquel ser que se humaniza en las bases de un entorno híbrido en el que las acciones tienen lugar tanto en espacios físicos como digitales. Es interesante observar la afección de la categoría tiempo además de la del espacio en los diferentes entornos. En los dos primeros entornos, la presencia corporal sincrónica es fundamental para que la interrelación bidireccional sea eficaz y simultánea; en el entorno digital la coincidencia espacial no es necesaria para la interrelación simultánea. La distancia espacial ya no es un problema y tampoco lo es la distancia temporal. Hoy podemos conectar a través de las redes telemáticas grandes distancias. A 24 Mb/s, lo que navega no es materia, sino información. El cuerpo material no viaja pero sí lo hacen sus acciones. La desvinculación de la acción de la presencia física es la característica del ser posthumanista que por otra parte se mueve físicamente en un entorno multidimensional extendido con un campo informacional procedente del dominio digital, un entorno aumentado.

Hoy aprendemos a ser ciudadanos de múltiples comunidades, dispersas y superpuestas, a través de distintos medios electrónicos. La modernidad se está convirtiendo de forma acelerada en una modernidad del puro acontecimiento, que vive de lo transitorio, lo breve y lo fugaz. Las nuevas tecnologías han debilitado el arraigo del sujeto al espacio y han desvinculado sus acciones de los programas temporales y las disciplinas sociales, creando una nueva forma de posicionarse en el mundo. El cuerpo conectado se aísla por un lado y por otro se extiende en el espacio dotado con nuevas posibilidades. El ser humano se sitúa en el espacio por medio de una serie de relaciones. El autor Peter Sloterdijk  explica esta situación con el concepto de esfera, espacios de coexistencia, relaciones de los seres humanos con sus iguales y con su entorno. La vida consiste en habitar el espacio real y el espacio relacional de dichas esferas, ya que ante todo el ser humano es un ser social que vive su intimidad de una manera compartida.

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Mapa mental de la proximidad. El grado de proximidad entre individuos se establece en función de las esferas compartidas independientemente del entorno en el que estas se hacen efectivas.

Esfera triádica/ entorno artificial

Esfera multipolar/ entorno natural

Esfera diádica/ entorno digital

El ser posthumanista es capaz de establecer conexiones a través del espacio y del tiempo y por lo tanto puede hallar proximidad con menos limitaciones que sus predecesores. El espacio digital puede dar cabida a muchas de las actividades que los seres humanos desarrollan en un entorno urbano, incluyendo parte de sus interrelaciones íntimas y privadas y viceversa. Muchas de las acciones urbanas como la reunión, el parlamento o la manifestación son más propias de los interiores domésticos que de los exteriores urbanos para una sociedad conectada en red en la que Twitter o Facebook han establecido puertos de actividad gracias a los dispositivos móviles. Por otro lado  el entorno de proximidad por antonomasia es el entorno doméstico. Un espacio como la vivienda muta porque muchas de las acciones consideradas domésticas ocurren fuera de su límite, ya no sólo acciones físicas, también las virtuales.  Por ejemplo las comidas, el ejercicio físico, la interrelación o el ocio. Esas acciones ocurren en un ecosistema expandido, un “entorno de domesticidad”, expresión que describe con más precisión la constitución material de estos espacios. La proximidad asociada a lo más íntimo, a lo cotidiano y a lo familiar no precisa de un espacio físico limitado, nuclear, asociado a la casa como resguardo ante las inclemencias climáticas. Precisamente, el entorno doméstico clásico asociado al hogar presenta muchas escenas de desconexión y lejanía entre los miembros de una misma familia o grupo de convivencia.

El espacio híbrido que habita el ser posthumano está conformado por una capa física a la que se superponen infinitas capas informacionales. Que estas capas digitales sean accesibles o no, supone diversas formas de estar en el espacio. El espacio doméstico se convierte en un espacio que se activa mediante la  realización del acto doméstico. Por consiguiente se deberá dotar al espacio público de receptores físicos, de infraestructura arquitectónica que haga posible la activación del espacio doméstico fuera de los límites de la vivienda. Habitar es un término que en esta revolución informacional también añade nuevos matices a su acepción. Habitar es un acto que depende de los medios con los que accedemos a las capas informacionales en las que establecemos relaciones y mediante las que actuamos en nuestro día a día. En consecuencia se redefinen, las nociones de intimidad, privacidad e inclusividad directamente relacionadas con la permeabilidad informacional. La actividad digital genera capas no tectónicas en la arquitectura; conformando dimensiones múltiples del espacio. El arquitecto como mediador no puede alejarse de las tecnologías, sino aprender a verter transmisiones tecnológicas a la arquitectura.

Iciar Arboledas para Archiimpact.

2 thoughts on “La Proximidad en el Posthumanismo

  1. Muy interesante, y también lo es leer a continuación el artículo anterior (El movimiento del cuerpo crea espacio).
    No se si con su “aldea global” Marshal McLuhan imaginó hasta donde hemos llegado, pero me sigue inquietando una pregunta que no se si tiene respuesta, o quizás mejor tiene muchas: Este “nuevo ciudadano de múltiples comunidades, dispersas y superpuestas”, es más manipulable que el ciudadano anterior a la revolución digital?

    1. Es cierto que los sistemas de poder se han adaptado perfectamente a los nuevos canales de información, por eso funciona tan bien la red digital. El control existe pero por otra parte esa red de conexiones a la que accedemos a la hora de actuar en el entorno digital expande los límites de la comunicación de forma transversal, con muchos puntos de información independientes que permiten mucha más información, más contrastada y de mayor alcance. Eso también nos hace más libres y activos. Somos parte de una red de información que informa y se informa.

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